jueves, 8 de junio de 2017

Crítica "Déjame salir"

Esta película captó mi atención desde el momento en el que vi en trailer circulando por la web. Estrenada hace unos meses en Estados Unidos y habiendo recibido unas críticas muy buenas, mis ganas de ir a verla aumentaban por segundos. La pasada semana, acompañada de mi madre, por fin acudía a verla. Por suerte, el argumento no desvela nada de la historia:

Un joven afroamericano visita a la familia de su novia blanca, un matrimonio adinerado. Para Chris y su novia Rose ha llegado el momento de conocer a los futuros suegros, por lo que ella le invita a pasar un fin de semana en el campo con sus padres. Chris piensa que el comportamiento "demasiado" complaciente de los padres se debe a su nerviosismo por la relación interracial de su hija, pero a medida que pasan las horas, una serie de descubrimientos cada vez más inquietantes le llevan a descubrir una verdad inimaginable.


Consigue mantener la tensión y el misterio hasta el final, haciendo que el espectador vaya atando cabos a la vez que lo hace el protagonista y no se espere el final, algo muy dificil de conseguir en el cine actual. Su ritmo es in crecente, aunque en ningún momento se hace lenta.

El film está lleno de simbolismos con los que he reflexionado (ya sea, por ejemplo, la figura del ciervo) además de plasmar muy bien pequeños comentarios racistas que podemos escuchar día tras día, convirtiendo así la película en una crítica social con toques humorísticos propios del director.

Tanto la fotografía como la iluminación y la banda sonora me han parecido excelentes, también hay que destacar el gran reparto protagonizado por Daniel Kaluuya, actor que ya había visto en la serie "Black mirror". Sin lugar a dudas, su gran expresividad aporta mucha calidad.


Historia de los Sistemas Operativos

Lenguaje HTML

Mis dibujos vectoriales

Gestores de contenidos

sábado, 6 de mayo de 2017

NUESTRO VIAJE ESCOLAR

El 4 de abril comenzó nuestra ruta, salimos de Vigo por la mañana y después de varias paradas visitamos Frómista para entrar en la iglesia de San Martín. Tuvimos mucha suerte con el guía ya que nos explicó con pasión y detallismo cada capitel de las columnas de la hermosa iglesia, aclarándonos que cada uno reflejaba una historia popular propia de los días de construcción del edificio.

Tras visitar otra iglesia, fuimos a comer y acabamos nuestro circuito viendo el Canal de Castilla que acompañado con sus preciosas vistas de Castilla, nos fascinó a todos.

Volvimos al autobús y después de horas de carretera llegamos a Bilbao, vimos la ciudad desde un mirador que nos permitió hacer grandes fotos y disfrutar de las grandes localizaciones de la ciudad que veríamos al día siguiente.

Dedicamos el 5 de abril a conocer las calles de Bilbo y entrar en su museo más reconocido: el Guggenheim. He de decir que sus exposiciones me decepcionaron un poco, siendo la construcción en sí lo que se llevó mi admiración.
También visitamos la Alhóndiga, sitio de encuentro cultural. La originalidad de sus columnas me llamó la atención y decidí fotografiarme con una de mármol oscuro, ya que me recordó lo mucho que tenemos que esforzarnos a veces para llegar a tal pureza y perfección como la del mármol, que de ser una piedra dura y bruta, pasa a formar esa columna de lineas tan insinuantes y suaves.
Lo siguiente que vimos fue el puente de Vizcaya, a esta visita le guardo un especial cariño ya que Andrés estaba muy asustado, tiene miedo a las alturas, pero juntos pudimos sobrepasarlo.
Volvimos al hostal, cenamos, y cuando dieron las doce celebramos el cumple de nuestra amiga Sabela, dándole una pequeña sorpresa con una tarta y velas.

El 6 volvimos al bus y nos despedimos de Bilbao para poner rumbo a Atapuerca, aunque yo ya había visitado la sierra me impresionó incluso más que la primera vez ya que el guía era un apasionado de la arqueología y consiguió nuestra atención con divertidas actividades en el centro de recreación.
También visitamos la Cartuja de Miraflores, todos quedamos fascinados con la tradición tan dura de los cartujos y con el retablo tan fascinante que se encuentra en su iglesia.
Pero quedaba lo mejor de Burgos: su asombrosa catedral. Sin lugar a dudas, una de las mejores (por no decir la mejor) que he visitado en mi vida. No podía dejar de mirar sus grandes cúpulas, sus columnas, sus retablos... ¡Sin palabras!

El 7 emprendimos nuestra vuelta a casa, parando en varias localizaciones pero, la verdad, ninguna muy destacable, supongo que el cansancio hizo que mi interés disminuyese... ¡Y a las 21.00 llegamos a Vigo de nuevo!
Un gran viaje, cargado de experiencias y visitas interesantes en el que he conocido a compañeros maravillosos...







jueves, 27 de abril de 2017

COMENTARIO "Ciudadano Kane"

 
COMENTARIO “CIUDADANO KANE” de ORSON WELLES

Dirección: Orson Welles
Guion: Orson Welles, Herman J. Mankiewicz
Duración: 119 minutos
Interpretación: Orson Welles, Joseph Cotten, Everett Sloane, George Coulouris, Dorothy Comingore…
Producción: RKO / Mercury Theatre Productions
Música: Bernard Herrmann
Fotografía: Gregg Toland
Montaje: Robert Wise
Estreno: 1941
Dirección artística: Van Nest Polglase
Vestuario: Edward Stevenson
Género: Drama
En este film, grabado en blanco y negro, destaca la clave tonal baja, ya que juega en muchísimas escenas con las sombras, dando a los personajes mayor o menor poder tan solo con su utilización.
Imagen relacionada
La planificación es muy acertada, el director siempre escoge el plano ideal centrándose muchas veces en la idea que quiere transmitir (escala de poder, por ejemplo) o en la psicología del personaje.
Resultado de imagen de ciudadano kane escenas
El aspecto técnico más innovador de Ciudadano Kane es el extenso uso de una gran profundidad de campo, usando primeros planos desenfocando el fondo y creándose así mucha profundidad. Los movimientos de la cámara jugaron mucho en este aspecto ya que gracias a ellos se conseguía muchas veces este acabado de profundidad, se usaron travellings, panorámicas…
Respecto al ritmo, en la primera parte es más acelerado gracias a sus elipsis y a otros elementos como encadenados de imágenes, encabalgamientos sonoros… Sin embargo en la segunda parte, donde conocemos al verdadero Kane, el ritmo se vuelve más lento algo que nos ayuda a reflexionar sobre la vida de nuestro protagonista.
Welles contrató a su amigo Bernard Herrmann para ponerle música a esta película, por lo que sería nominado a un Óscar a la mejor banda sonora. Esta banda sonora es una de las más influyentes del cine y acierta totalmente con el mensaje que quiere transmitir la trama. Podemos ver muchas entradas musicales que solían durar entre cinco y quince segundos que introducían la acción.
Algo clave en los valores connotativos de la película es el uso de la palabra “Rosebud”, palabra que podemos escuchar de los labios de Kane antes de morir, como espectadores descubriremos el gran misterio: esta palabra esta inscrita en el trineo con el que jugaba de niño. Para mí, este hecho tiene una gran belleza, ya que Kane en sus últimos minutos de vida estaba pensando en su infancia perdida, en sus años de juventud inexistentes y que nunca podría recuperar. Es una reflexión preciosa para dar final a un film tan completo, no solo técnicamente hablando, sino también centrándonos en su gran guion.